Tienes la conversación guardada en el móvil. La prueba perfecta. Esa cadena de mensajes que demuestra el acuerdo incumplido, el horario impuesto o incluso la carta de despido enviada por ese canal. Llegas al juicio convencido de que ganarás… y el juez no la admite. ¿Qué ha fallado? Exactamente esto le ocurrió a la trabajadora protagonista de la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Aragón núm. 132/2025, y en este artículo lo analizamos en detalle para que no te pase lo mismo.