Que te cancelen un vuelo no es solo una molestia ni un simple cambio de planes. Muchas veces supone perder reservas, reorganizar un viaje entero, asumir gastos imprevistos y, además, enfrentarte a una aerolínea que no siempre informa con claridad de lo que realmente te corresponde. Por eso, conocer tus derechos desde el primer momento puede marcar la diferencia entre resignarte o reclamar lo que legalmente te pertenece.
