Cuando una operación, un diagnóstico o un tratamiento deja secuelas, la duda suele ser inmediata. ¿era un riesgo clínico razonable o hubo un error evitable? En una reclamación por negligencia médica, lo decisivo es poder probar tres piezas: el apartamiento de la lex artis, el nexo causal y el alcance real del daño (secuelas, limitaciones y costes futuros).
Antes de mover ficha, merece la pena ordenar el caso con una visión médico-legal: qué ocurrió, qué se documentó y qué se puede demostrar. En nuestro bufete de abogados en Valencia trabajamos este tipo de reclamaciones con un enfoque práctico: documentación, pericial y estrategia en plazo.
Qué es una negligencia médica y cuándo hay mala praxis
No todo resultado adverso implica responsabilidad. La medicina trabaja con probabilidades y pueden existir complicaciones incluso actuando correctamente. Por eso, el análisis suele centrarse en si el profesional o el centro actuó conforme a los estándares de su especialidad y a los protocolos aplicables en ese momento.
Se habla de mala praxis cuando hay una actuación u omisión evitable que se aparta de la práctica aceptada y causa un daño. En estos casos, contar con un abogado especialista en negligencias médicas ayuda a enfocar desde el inicio qué pruebas se necesitan y qué vía encaja mejor (civil, patrimonial o, en supuestos graves, penal).
Entre los supuestos más frecuentes aparecen el diagnóstico tardío evitable, no solicitar pruebas indicadas, falta de seguimiento ante signos de alarma, errores de medicación (dosis, alergias, interacciones), fallos de control postoperatorio o demoras injustificadas en derivaciones. La clave no es la gravedad del resultado, sino si existía una alternativa diligente que no se aplicó y si eso cambió el desenlace.
En la práctica, muchos casos se deciden por cómo se ordena el expediente y cómo se “cuenta” con pruebas: historia clínica completa, cronología y coherencia entre informes. Si el asunto termina judicializándose, el encaje suele trabajarse desde un pleito civil, porque permite estructurar hechos, prueba y cuantificación del daño sin improvisaciones.
Plazo para reclamar negligencia médica: prescripción y cuándo empieza a contar
El plazo para reclamar negligencia médica depende de la vía y del tipo de asistencia (pública o privada). Además del número de meses o años, hay dos cuestiones decisivas: cuándo empieza a contar el plazo y qué actuaciones sirven para dejar constancia formal de la reclamación.
En la vía civil, una referencia general es la responsabilidad extracontractual por daños, donde el Código Civil recoge un plazo habitual de un año con matices sobre el inicio del cómputo. El texto consolidado puede consultarse en el Código Civil (BOE).
En daños personales, muchas veces el momento relevante no es el día exacto del acto médico, sino cuándo las secuelas quedan estabilizadas. Esto importa porque, hasta que no se fija el alcance real del daño, cuantificarlo y relacionarlo con el hecho médico es más difícil. Aun así, esperar demasiado puede hacerte perder margen de maniobra y prueba útil.
Además del plazo, importa la estrategia para interrumpir la prescripción y preparar una reclamación de daños coherente. En este punto suele ser clave apoyarse en un abogado de responsabilidad civil para ordenar documentación, cuantificación y negociación previa.
Si la asistencia fue en sanidad pública, el cauce habitual es la responsabilidad patrimonial de la Administración, con reglas específicas sobre cómputo cuando hay lesiones físicas o psíquicas. En casos con evolución larga, conviene conservar informes de rehabilitación, pruebas de control y cualquier documento que acredite cuándo queda fijado el daño.
Pruebas e informe pericial médico: historia clínica, nexo causal y cuantificación
Una reclamación sólida se apoya en la historia clínica completa y en un informe pericial médico bien enfocado. El primer paso es solicitar y revisar urgencias, ingresos, pruebas diagnósticas, informes quirúrgicos, evolución, altas, reingresos, medicación y consentimientos. El marco básico sobre información clínica y documentación está en la Ley 41/2002 (BOE).
La pericial útil no se limita a opinar. Debe explicar con método qué era razonable hacer, qué se hizo (u omitió) y por qué eso provocó el daño. Dicho de forma simple: estándar, desviación y nexo causal. Además, conviene que anticipe objeciones típicas: complicación posible, riesgo informado, causalidad alternativa o ausencia de registro.
En algunos casos aparecen conversaciones o instrucciones relevantes que no se reflejan con claridad en los informes. Si te planteas aportar ese tipo de evidencia, conviene entender límites y buenas prácticas. Esta guía del blog sobre grabar una conversación sin avisar está pensada desde la óptica de un abogado y evita errores típicos.
La otra mitad del caso es la cuantificación del daño: secuelas, limitaciones funcionales, perjuicio moral, gastos soportados y previsibles, necesidad de ayuda de terceros o tratamientos futuros. Un expediente gana fuerza cuando el daño se describe con precisión clínica y económica, sin inflar cifras y sin dejar partidas fuera.
Cómo reclamar una negligencia médica: pasos, vías y qué esperar del proceso
Aunque cada asunto tiene matices, un itinerario profesional suele seguir este orden: documentación, análisis médico-legal, pericial, cuantificación, reclamación previa o negociación y, si no hay acuerdo, demanda. No siempre compensa ir directo a juicio. Si la pericial está bien trabajada y la cuantificación es coherente, una negociación previa puede ser realista. La clave es que el relato sea consistente: cronología clara, documentación completa y una explicación pericial que no deje huecos.
En supuestos especialmente graves también puede valorarse la vía penal, por ejemplo en imprudencias con resultado muy lesivo y elementos que exceden lo meramente civil. Antes de escoger ese camino, conviene medir pros y contras con abogados penalistas, porque cambian la carga probatoria y los tiempos del procedimiento.
Para que el proceso sea eficiente, intenta evitar dos errores típicos: reclamar sin pericial específica y basar el caso en sospechas sin respaldo documental. Con método, los puntos débiles aparecen pronto y se corrigen a tiempo, por ejemplo solicitando informes faltantes o ampliando la pericial con otra especialidad.
Si quieres ver un ejemplo claro de cómo se ordenan hechos, prueba y cuantificación en una reclamación de daños, esta guía del blog es útil por su enfoque procesal: cómo reclamar una indemnización por vía civil.
En resumen, para reforzar un caso de negligencia médica necesitas: plazos controlados, historia clínica completa, pericial específica, nexo causal defendible y una cuantificación coherente. Si estás decidiendo si reclamar, un diagnóstico jurídico-técnico previo te dirá qué se puede probar y cuál es la vía más adecuada para tu objetivo.
Puntos clave para que el caso tenga recorrido
• Define el hecho médico y la cronología con precisión.
• Asegura la historia clínica completa y detecta lagunas.
• Encarga un informe pericial médico específico de la especialidad.
• Trabaja el nexo causal y la cuantificación del daño.
• Elige la vía adecuada (civil, patrimonial o penal en casos muy graves) antes de presentar escritos genéricos.
Si quieres ampliar información con guías prácticas y casos explicados paso a paso, te recomiendo visitar el blog de derecho y reclamaciones, donde publicamos contenido actualizado sobre plazos, pruebas y estrategias para reclamar con criterio.
